Especial Energía Curativa del Reiki

Especial Energía Curativa del Reiki

Tomado del libro “El Espíritu del Reiki”

Luego de más de diez años en que la enseñanza de Reiki ha sido mi ocupación principal y tras haber iniciado a más de 3500 personas, tengo la suerte de trabajar con muchos alumnos que ya antes de su formación en Reiki eran terapeutas de gran sensibilidad. Por lo general la mayor parte de ellos, en especial los más sensibles, reaccionan de tal manera que sienten vibraciones diferentes a aquellas de las energías curativas que utilizaban con anterioridad. Afirman que la formación fortalece aún más sus energías curativas y mejora la calidad de sus tratamientos.

Se nota entonces que Reiki trata de una energía curativa especial, que es muchísimo más que simple Ki. Reiki es Ki guiado directamente por un poder superior. Este poder superior puede denominarse Dios, Ser supremo, Universo, Saber absoluto, Ser absoluto, Jehová, Krishna, Budha, Gran espíritu, etc.

Al estar dirigido por un poder superior, Reiki sabe exactamente en qué lugar del sistema energético materialmente sutil de las personas se encuentra localizado Ki negativo y qué hay que hacer para curarlas. Normalmente Reiki fluye hacia ese lugar y modifica las vibraciones de Ki negativo, por lo general, lo que sucede es que aumenta tanto su propia vibración que Ki negativo no puede mantenerse más en su lugar y es entonces liberado. Puede darse también el caso de que Ki negativo sea reprogramado por medio de la energía Reiki y se transforme en Ki positivo, capaz de curar y conservar la salud. Si el cuerpo se encuentra debilitado a causa de una crisis de curación o de una larga enfermedad, Reiki puede procurarle Ki nutritivo, que ayuda a los órganos a recuperar su funcionamiento saludable. A menudo también ocurre que, a un nivel profundo, Reiki puede reprogramar el inconsciente de una persona. De esta manera se liberan recuerdos, sentimientos o pensamientos negativos y el karma recupera su equilibrio, estos factores son los responsables de la creación de Ki negativo; al intervenir entonces a nivel de las causas, se alcanza una curación duradera.

Al estar Reiki guiado por un poder superior, no puede producir ningún daño, sino por el contrario, actuará siempre en provecho del paciente. Esta técnica puede aprenderse muy fácilmente, incluso en un seminario de fin de semana. El tratamiento trae siempre aparejado un resultado positivo, ya se trate simplemente de una relajación, una sensación de bienestar o un resultado milagrosos. ¡A veces ocurre que personas que apenas han participado de su primer curso alcanzan curaciones sorprendentes! Esta es la singularidad de Reiki. Para practicar no se necesita disponer de determinadas capacidades ni realizar años de práctica. Cualquier persona puede aprenderlo en uno o dos días y experimentar de inmediato resultados efectivos.

Vivimos en un mundo en el que pueden vivenciarse, tanto en sentido positivo como negativo, un amplio espectro de experiencias. A veces las personas están llenas de vivencias alegres, amor, paz y felicidad, pero enseguida se sienten nuevamente infelices, padecen diferentes grados de dolor, tristeza o desesperación. Otros a su vez parecen vivir en un mundo relativamente neutral, gris, en una suerte de estado de somnolencia, sin sentir demasiado. Esta multiplicidad de experiencias personales son el resultado de las diferentes maneras en que ponemos en juego nuestra libre voluntad. Dado que nuestra consciencia y nuestra comprensión tienen sus límites, no siempre tomamos la mejor decisión.

A veces actuamos por miedo. Con frecuencia nuestro egocentrismo es quien gana la partida en influye sobre nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Cuando esto ocurre, nos alejamos de la totalidad y generamos desequilibrio y aflicción, lo cual trae consecuencias negativas para nosotros y para los que nos rodean. Luego también vuelven a existir momentos en la vida en que nos dejamos guiar por nuestro centro espiritual. Es entonces cuando precisamente ocurre la curación y nuestra vida se reencuentra con la armonía, la alegría y la paz. Es decir, vivimos en un mundo que se mueve como un balancín entre la totalidad y la desunión.

Mientras la mayor parte de nosotros vive estas experiencias, existe a su vez otra parte del universo, que presenta sólo un estado espiritual en el cual no tiene lugar este permanente efecto de oscilación, dado que sólo conoce la totalidad. En ese lugar reina la armonía, la paz, el amor y la alegría. Ello se debe a que allí todos los seres se han entregado de manera absoluta al poder superior y es ese poder el que ahora dirige su espíritu y sus actos. También en ese lugar existen muchas diferentes variedades de Ki, que son guiadas igualmente por el poder superior. Toda religión y todo movimiento espiritual reconoce la existencia de esta dimensión superior. La experimentan tanto los niños pequeños como muchos adultos. Otros vivencias de tiempo en tiempo sólo un hálito de esa dimensión. Se trata de un estado de consciencia en el que muchas personas caen por un corto lapso y en el que muy pocos permanecen para siempre, aún cuando sigan existiendo dentro de su propio cuerpo. Reiki proviene de este lugar, de una dimensión superior donde todo se encuentra en unidad con el poder superior.

En esto, precisamente, radica la poderosa belleza y el valor de Reiki. Establece un vínculo entre nosotros y aquella parte del universo, en la que todo es gobernado por la sabiduría, el amor y la paz del poder superior. Al hacer un tratamiento de Reiki recibimos una pequeña prueba de esta dimensión y, al mismo tiempo, Reiki nos muestra el camino hacia más experiencias. Si prestamos atención a la energía, es decir, a la consciencia de Reiki, nos damos cuenta de que nos conduce a aquel estado y a la vez nos brinda la posibilidad de que pueda ser así por siempre. Nuestro espíritu, nuestra vida, nuestro ser completo podría vivir rodeado y guiado por el amor, la belleza, la sabiduría, la paz y la gracia del poder superior. La meta última de Reiki radica en crear en cada persona ese estado de consciencia. Si descubrimos esta posibilidad para nosotros mismos y nos abrimos más y más a esta meta, nuestra vida cambiará.